IV Iniciador Aragón, elegir al compañero de viaje.

Ayer 18 de Febrero tuvo lugar en la Feria de Zaragoza el IV Iniciador Aragón, reunión anual de emprendedores que complementa el Iniciador Zaragoza que se realiza varias veces al año.

Como suele ser habitual, me gusta acudir a estas reuniones donde además de conocer nuevos emprendedores y hacer nuevos contactos, retomamos la relación con “las caras conocidas” del emprendimiento Aragonés.

De estas reuniones siempre me gusta sacar un lado positivo -que sé que lo tienen, todas ellas-. Ayer me alegré en la presentación de los emprendedores cuando pude comprobar que comienzan a aparecer gente con ideas nuevas y que no todas las opciones que se dan son de informáticos y diseñadores web. Me encantaron las propuestas de una personal shopper, un centro de negocios, un arqueólogo, una empresa de mantenimiento, productos ecológicos no perecederos, gestión de edificios, o la venta de artículos especiales para niños discapacitados.

El formato de este Iniciador fue el habitual: tras la presentación de los asistentes comenzó la charla, que tenía muy buena pinta; siempre me gusta “leer” algo de los ponentes antes de asistir a los iniciadores, y el de esta vez, José Manuel Pérez Díaz “Pericles, era interesante.

Él mismo se presentó como un “jubilado” que llevaba treinta años emprendiendo, y al que habían decido jubilar a los 65 años.

La charla de Pericles comenzó con las diferencias entre “su generación” y la generación actual; comentó que su generación es la de la era industrial y que el problema de nuestra sociedad es que está "dirigida" por gente que “no son de este mundo”, y está claro que ya no estamos en la era industrial.

Después de esta presentación, realmente sorprendente, Pericles comenzó a dar consejos a los emprendedores dejando claro que “el que es emprendedor es emprendedor” y que “el que quiera algo, que pelee por ello”; pero con alguna comparación del estilo “montar una empresa es tan fácil como casarse, basta con firmar un papel; los problemas vienen al día siguiente”.

Pericles comparó el proyecto emprendedor con un viaje en coche, con frases acertadas y con mucha claridad, a fin de ayudarnos. Una vez más volví a oír la teoría de que un empresario/emprendedor lo que debe saber es conducir el coche y leer los chivatos, pero no tiene que saber de mecánica, sino conocer “la dirección del mejor taller”; o como me dijeron a mí una vez, no hay que saber de todo sino tener el teléfono del que sabe.

Nos dejó clara la importancia del Plan de Empresa, de mirarlo frecuentemente a fin de no separarnos de él, pero también de ser conscientes de que quizás haya que ir adaptándolo con el tiempo al plan de ruta que llevemos.

Pericles definió a un emprendedor como “una persona que tiene ideas (como todo el mundo)… pero escoge una y se arriesga, trabaja sin descanso, lucha e innova para hacerla realidad”; así mismo nos comentó que ser emprendedor supone, “ver lo que los demás no han visto, pensar lo que nadie ha pensado y hacer lo que nadie ha hecho” y dejó claro que hay que saltar al ruedo, “no se puede enseñar a ir en bici a nivel teórico, sino que hay que dejarle al alumno que se deje los dientes en el asfalto”.

Me estaban encantando los consejos en lenguaje llano, como no podía ser de otra manera siendo asturiano: estaba siendo claro y directo. Pero la parte “final” de la charla es la que me dejó impactado: Pericles se centró mucho en la elección del “compañero de viaje” y la importancia del mismo. A través de consejos y anécdotas se montó un debate a este respecto que resulto sorprendente y muy productivo.

Así pues como en las últimas sesiones, Iniciador no me defraudó; el networking de después fue realmente satisfactorio, y como siempre te hace volver con las pilas cargadas.

Desgraciadamente no me pude quedar a la mesa redonda de la tarde, que hablaba de cómo las nuevas tecnologías habían ayudado a una serie de emprendedores aragoneses, pero la verdad tenía muy buena pinta.

Agradecerles a la organización y a los patrocinadores hacer posibles estas reuniones, y a alguno de ellos como @bambino sus consejos de emprendimiento, no sólo a nivel particular sino también en el ámbito de la empresa. Personalmente pienso que el que es emprendedor lo es en todas las facetas de su vida, sean cuales sean éstas, en el plano laboral y personal, pues hay muchas maneras de emprendimiento que no siempre tienen que reportar dinero o ganancias; de hecho Pericles comentó que comenzó como un emprendedor social.

Gracias pues a todos, incluído José Manuel Pérez Díaz "Pericles" por “traspasarnos” parte de su conocimiento, ya tengo ganas de que llegue el próximo.

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De vampiros y vampiros

Aunque Josema Carrasco nos diga que en el último salón del cómic de Madrid triunfaban los zombies por encima incluso de los vampiros, estos “seres de la noche” han ocupado parte de mis ratos de ocio en los últimos meses.

Nunca he sido seguidor de Bela Lugosi o Nosferatu y aunque vi “Entrevista con un vampiro”, -como todos, imagino-, la verdad es que no aguanté la saga de «Crepúsculo»; los vampiros no estaban mal, pero tampoco era algo que llamase mi atención.

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Qumana, una gran ayuda para los bloggers

Escribir en un blog o tener un blog propio es toda una experiencia: el poder tener un lugar donde expresar nuestras ideas, la satisfacción de cuando alguien te dice que leyó un post tuyo o que te “sigue” activamente, al menos para mí, es realmente grande.

Pero hay que reconocer que mantener uno o varios blogs es un “trabajo” que muchas veces resulta complicado; no solamente me estoy refiriendo al intentar llenar de contenido los posts de tu blog, sino al arduo trabajo de escribirlo sobre los interface que nos dan las plataformas  “tradicionales” como blogspot o wordpress: pueden definirse como “castaña” programada en java o php que muchas veces dependen de nuestra conexión a internet y del estado de la red.

Por eso, y tras superar el síndrome del blogger, decidí buscar alguna herramienta que me diese más flexibilidad a la hora de publicar mis posts. Tenía claro que la iba a encontrar, y una vez más “San Google” me mostró el camino a la herramienta que ahora mismo utilizo para la publicación de mis posts.

Esta herramienta es Qumana, y es de la que os quiero hablar hoy.

Qumana es una herramienta que nos permite recuperar los blogs en los que estemos colaborando, haciéndolo además de una manera sencilla (nos pide la URL, dirección web del blog, servidor en el que está alojado, y usuario y contraseña con la que editamos) y desde una interface sencilla muy cercana a un procesador de texto similar al Word, nos permite ir escribiendo nuestros post de una manera más cómoda.

Podríamos decir que Qumana tiene dos partes; al abrir el software nos presenta todos los blogs en los que estamos colaborando, desde el panel de administración de blogs. En este panel seleccionamos sobre qué blog vamos a actuar (crear, modificar o borrar entradas); poseyendo el software, una ventaja fundamental sobre otros editores de blogs; y es que Qumana permite tener varios blogs en tu panel de administración de diferentes plataformas y con usuarios diferentes, todo un lujo para los que gestionamos más de un blog.

Una vez seleccionado el blog, podemos comenzar a escribir nuestro artículo con funcionalidades similares a las que nos encontramos en un procesador de textos, cambiar estilos del texto, alineaciones, insertar URLs, imágenes… En cualquier momento, y como es más que recomendable siempre que trabajamos con un ordenador, podemos guardar nuestro artículo; si estamos “en línea”, el software lo guarda en una copia local en nuestro equipo, y como una entrada en borrador en la plataforma que estemos editando; en caso de no estar en línea, lo guardaremos solamente en nuestro equipo.

Podemos continuar trabajando en el artículo o cerrar el programa para continuar más adelante. Acabaremos de editar nuestro post, cuando deseemos añadiremos imágenes (las cuales se subirán a las bibliotecas multimedia de los blogs), seleccionaremos las categorías en las que queremos que se publique el artículo, y finalmente podremos pulsar la opción de publicar.

Automáticamente el post quedara publicado en nuestro blog, aplicándose todas las preferencias que tengamos de información a redes sociales como Facebook o Twitter, de igual manera que si lo hubiésemos hecho desde la propia interface web del blog.

Hay que tener una pequeña precaución si nos dedicamos a escribir nuestros posts “a trozos”, y es que Qumana te pone como fecha del post la de la primera edición del mismo, pero lógicamente podemos cambiarla por la que deseemos, incluido el botón de “Ahora” que nos colocará como fecha del post la fecha y hora actuales.

Desde el propio software también podemos modificar y corregir posts que ya tengamos publicados, y después actualizarlos en el blog. Sincronizar los artículos de Quamana con los del blogs (útil para blogs de múltiples autores y para tener siempre la misma información en los dos entornos, imaginad que habéis corregido cosas en el interface web), sincronizar las categorías, y borrar publicaciones antiguas que ya no nos interese que aparezcan.

Es también importante señalar que su interface es en castellano, lo que es una ventaja, y que además puedes instalarlo en múltiples plataformas (Windows, Mac, Linux…). Inconveniente: el mayor, lo flojos que son sus diccionarios ortográficos, no os fiéis son realmente malos.

Así pues, para terminar, solamente me queda recomendaros que si escribís en uno o varios blogs, no paséis por alto Qumana, una de esas herramientas que nos hacen la “vida” más sencilla.

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Cuando la risa es lo importante

Siempre se ha dicho que es mejor reir que llorar, !si hasta lo decía Peret!, pero últimamente parece que necesitamos “talleres” y “cursos” para que nos enseñen a reír, la risoterapia se está poniendo de moda.

Sí, la risa es importante y sobre todo saber reirse de muchas circunstancias de esta vida; y sobre ella, sobre la risa es sobre lo que trata el último espectáculo del Tricicle, “Garrick”, que el pasado catorce de enero tuve la suerte de ver en el Palacio de Congresos de Huesca.

Este sincero homenaje del Tricicle a la risa, en forma de espectáculo, como ellos mismos dicen, “sólo busca (¿sólo?) que el público olvide sus problemas, rompa sus máscaras y se lance a reír con esos cuatrocientos músculos que dicen que tienen que moverse para morirse de risa”. Toma el nombre de David Garrick, un reconocido actor inglés del siglo XVIII, tan dotado para la comedia, que los médicos recomendaban sus actuaciones como una especie de remedio mágico para curar el alma.

El homenaje dura sobre una hora y cuarto, durante la cual, el trío catalán, una vez más, consigue arrancar la carcajadas del público.

El formato del espectáculo es el de siempre: gags cortos, de máximo 5 minutos, 2 mudos, plagados de buen humor y creatividad con los que no paraban de sonar las carcajadas en el Palacio de Congresos.

Sorprendentes y buenísimos fueron los del “retrato” del público, el faquir o el cuento de cuentos.

Humor respetuoso, sin las chabacanerías a las que podemos estar acostumbrados y sin alusiones a temas tan clásicos como el sexo, la política o la religión; humor para todos los públicos construído desde el ingenio y la tolerancia.

Quizás este nuevo espectáculo tiene menos montaje del que podíamos encontrar en espectáculos como Terrific! o Slastic, pero sigue teniendo toda la esencia de sus creadores.

Y para terminar, tras el espectáculo, el Tricicle quiso “regalarnos” un remix para celebrar sus más de 30 años sobre los escenarios; durante unos quince minutos, Carles Sans, Joan Gràcia y Paco Mir repasaron con los asistentes los mejores momentos de su carrera, más risas, más recuerdos; y de postre, la enésima representación de su particular versión de “Soy un truhán soy un señor” de Julio Iglesias, acompañados por las palmas de un auditorio más que entregado.

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También alguna vez me sentí como Coraline

Todos hemos leído o visto alguna vez una historia de un niño o niña que abandona el mundo real para viajar a “mundos mejores” o imaginarios: desde Alicia viajando a su país de las maravillas a los hermanos Pevensie metiéndose en el armario para ir a Narnia, son innumerables los niños que se han transportado al “mundo de la fantasía”.

Hoy os quiero hablar de Coraline, una adaptación de P. Craig Russelll de la novela de Neil Gaiman, “Los Mundos de Coraline”, que os sonará por la versión del cine, aunque realmente el cómic poco tiene que ver con la película, al menos en la estética.

La novela gráfica comienza cuando la familia se muda a una casa victoriana y Coraline se encuentra encerrada en un mundo extraño para ella: rodeada de adultos que no comprenden ni su mundo ni sus aficiones, la pequeña decide buscar otros mundos, salir a indagar, lo que le llevará a explorar el mundo que hay “detrás de la puerta”.

Pero a diferencia de otras obras de este género, Coraline no encontrará un mundo de fantasía lleno de seres imaginarios y criaturas maravillosas, no le espera un conejo blanco ni un fauno llamado señor Tumnus, para guiarle por el nuevo mundo.

Coraline encontrará a “sus otros padres”, los que le gustaría tener, y aunque son “raros” en un primer momento, le parecen más interesantes y cariñosos.

Pero la niña vuelve a su mundo y allí descubre que sus verdaderos padres la han abandonado, así que decide volver al mundo tras la puerta, para descubrir que ese mundo no es maravilloso, que está gobernado por una bruja que se dedica a robar las almas y almacenarlas… y comienza a echar de menos a su “antigua” vida, su mundo de reglas y prohibiciones.

Coraline, debe “luchar” por recuperar las almas perdidas, incluidas las de sus padres, que han sido “secuestradas” por la bruja, ansiando volver a su realidad, a su normalidad.

Un cómic pues, cargado de enseñanzas, con un cuidado dibujo que atrae, y que si no os hace reflexionar, al menos no os dejará indiferentes.

No he llegado a ver la secuela cinematográfica, y aunque pensaba que era de Tim Burton (y tras leer el cómic pienso que hubiera encajado bien), no lo es. Los dibujos nada tienen que ver: mientras los del cine son “tiernos”, éstos son algo más duros, con una Coraline que recuerda bastante a la Alicia de Lewis Carroll, y aunque la película se enfocó al público infantil, creo que el cómic está más enfocado al juvenil.

Os invito a que, como yo, os acerquéis a alguna biblioteca y lo pidáis prestado, es de lectura rápida y aunque como os cuento tiene “mensaje”, afortunadamente no puedo clasificarlo como esas novelas gráficas “sesudas” y “espesas” con las que alguna vez nos tropezamos en los estantes de las librerías y que tanto cuestan leer.

Porque,  ¿quién no se ha sentido alguna vez como Coraline?, ¿cuántas veces hemos deseado encontrar “mundos mejores” o simplemente cambiar nuestra realidad?. ¿Quién, en su adolescencia, no ha sentido ganas de cruzar la puerta, el espejo o entrar en el armario?. Esta sensación es la que tan bien se refleja en el cómic, la sensación de querer cambiarlo todo, de huir de la realidad. En el fondo, y tras esos “crudos” dibujos, el cómic nos transportará a ello, nos recordará nuestra adolescencia cuando estábamos en la luna y buscábamos las llaves que abrían las puertas mágicas. Nos recordará cuando veíamos a nuestros padres como bichos raros que no paraban de poner cortapisas a nuestros planes, que, al igual que ocurre en el cómic, no veían lo que querían sus hijos, aunque tuvieran dos preciosos ojos; pero a los que finalmente, con el paso de los años, igual que en el cómic, hemos sido nosotros mismos quienes les hemos “descosido los botones”

Espero que lo disfrutéis tanto como lo he disfrutado yo.

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El Walkman ha muerto, larga al Spotify

A primeros de octubre recibimos la noticias de que Sony había dejado de fabricar su Walkman; esto, sumado a la experiencia tan agradable que he tenido en los últimos días con el Spotify, me ha llevado a escribir este post.

Si nos ponemos a pensar, es curioso cómo en poco tiempo han cambiado muchas de las cosas que forman parte de nuestra “vida cotidiana”.

Recuerdo el primer casette que trajeron mis padres de Andorra: era un aparato simplemente “maravilloso”; estaba genial, compramos un cable y ya podías grabar los discos en casette y llevarte la música donde quisieras.

Al cabo del tiempo, en otro viaje a Andorra, trajeron un radio-casette, el paso definitivo, todo un lujazo: ya podía grabarme los programas de “Cachi” o Jesús Ordovás, e incluso de Luis Lles, y así guardar para siempre canciones que eran “difíciles” de conseguir.

Más adelante comencé a tener algo de dinero y pude empezar a pedir Lps en Discoplay o Discos del Sur, o a pasarme por Stereo, en la calle Padre Huesca, donde siempre tenían las estanterías llenitas de joyas y Maqueijan sabía recomendarte de manera acertada.

Aunque me gusta la música casi de forma enfermiza, nunca he sido un fanático del soporte en sí, no soy de ediciones especiales, ni de coleccionista, ni de recopilaciones; prefería hacérmelas “a medida” para regalarlas después a mis amigos y compartir con ellos lo que encontraba.

Pero pronto llego a mi vida el CD y la verdad es que me gustó; soy un poquito brozas, lo reconozco, y con esto evitábamos rallar los vinilos y eliminábamos el sonido rasgado de ellos, además de que podíamos “pinchar” con facilidad las canciones que nos apetecían.

Pero fue realmente tras la llegada de Internet cuando la aparición de servicios como el Napster  o  del formato MP3 revolucionaron la industria de la música: la música “pesaba” poco, tenía calidad, y se podía compartir con el “resto del planeta”. Recuerdo que aluciné al ver que, frente a un CD en el que antes grababas unas 12 canciones, con el MP3 grabé 6 CD enteros: fue una pasada, hasta me cambie el cargador del coche por una radio-cd con MP3… !y lo que ahorraba en espacio!

La verdad es que era increíble: ripeé “Mujer y sentimiento” de los Coyotes, de un LP comprado cuando iba a primero de BUP y lo subí a Napster y Emule, y todavía circula por la red…

Poco a poco fueron “entrando” en mi vida dispositivos MP3 que no sólo me permitían tener una gran cantidad de música en un único dispositivo, sino que además podía llevármela donde quisiera. Fui “pajariqueando” con varias marcas hasta que me topé con un iPod, y la experiencia fue diferente y positiva.

El iPod era un dispositivo que sonaba muy bien, con un diseño elegante, robusto y glamuroso…pero lo más importante era que a su alrededor estaba el iTunes que pasaría a convertirse en el auténtico gestor de música de mi pc y de toda mi “vida”.

El secreto del éxito de iTunes es que tú realizas las tareas desde tu ordenador y después, cuando conectas vía USB, en tu dispositivo todo se replica y queda de la misma manera.

iTunes te permite importar los ficheros MP3 que tengas en tu ordenador e incorporarlos a tu “biblioteca” musical, modificarla a tu antojo desde tu ordenador, pudiendo actualizar los tags (carasterísticas) de los MP3  e incluso añadir un jpg con la carátula del álbum simplemente con arrastrarlo en tu iTunes.

El manteniemiento de la “biblioteca” se realiza de una manera sencilla, pudiéndose borrar los ficheros MP3 que tienes en ella y del ordenador en una sola orden; o “ripear” tus CDs favoritos y almacenarlos en tu biblioteca con los datos completos de los mismos (álbum, titulo de la canción, autor, año, género…).

Desde iTunes puedes crear tus propias listas de reproducción, o utilizar las que vienen por defecto como las favorítas (las que tu hayas marcado así), o simplemente las 25 más escuchadas.

Para colmo de bondades el iTunes te permite saber las veces que has reproducido un tema, utilizar su “gestor” Genius para que él mismo sea quien seleccione la música por ti, compartir tus temas favoritos con otros usuarios de tu red iTunes o comprar música a buen precio en el AppleStore.

Toda una experiencia musical con la que pensaba que habíamos tocado techo, tecnológicamente hablando, tuneaba sin parar mi iTunes y me llevaba mi iPod a todos lados: al coche, de viaje, en casa para el hilo musical, o incluso me regalaron unos altavoces portátiles para tener a mi iPod como única fuente de música… estaba encantado, sin hablar de los PodCast, audilibro, pelis, programas de televisión, fotografías o agendas…

Pero hay gente inquieta -y los informáticos lo somos-, la tecnología avanza -y vaya si avanza-, incluso demasiado rápido para los que vivimos de ella.

Y en este avance tecnológico llegó la penúltima maravilla tecnológica que he descubierto y que forma parte del título de este post, el Spotify.

Comencé a “escuchar” hablar de Spotify en las redes sociales, en Twitter y Facebook, la gente contaba lo que escuchaba y lo compartía con su comunidad.

Como no podía ser de otra manera, y para acallar mi curiosidad, comencé a explorar qué demonios era aquello del Spotify. Hacia meses que Jam me había invitado a crearme una cuenta, pero realmente no le hice mucho caso y ahora “deseaba” estar en esa comunidad.

Fue para primeros de noviembre cuando en Tarragona, en casa de un amigo “fanático” del Mac, me acabé de convencer de las bondades de este software…

Básicamente Spotify es un programa que te permite conectar de manera inmediata a una gigantesca base de datos musical y escuchar en tiempo real tus canciones favoritas, pero conectado en la red, en streamming, sin necesidad de “bajarnos” nada a nuestros ordenadores.

El interface de Spotify, es bastante intuitivo, sobre todo para aquellos usuarios que venimos de iTunes, ya que cuando lo abres te da la impresión de que continuas con tu iTunes; con tus listas a la izquierda, la canción que estás reproduciendo con su carátula abajo a la derecha, la lista de canciones que va a reproducir… vamos que parece un calco…

Pero pronto comienzas a llevarte alguna sorpresa: la primera es el buscador; en la esquina superior izquierda disponemos de una pequeña casilla para poner lo que queramos buscar y en la parte central aparece el resultado de nuestra búsqueda, para poder hacer doble click sobre la canción que queramos y que automáticamente comience a reproducirse.

Esto simplemente de por sí ya es todo un avance para los que nos gusta la música, pero las cosas mejoran: esa lista de canciones la podemos ordenar a nuestro antojo, simplemente pinchando en las cabeceras y, lo que resulta más increíble y útil, si pinchamos en el título de la canción, la reproducimos, pero si pinchamos en el intérprete o en el nombre del disco, directamente Spotify nos lleva, a modo de enlace hipertextual, a la búsqueda de ese artista o de ese disco y nos cambia el resultado de la búsqueda por esa nueva que hemos hecho a golpe de click.

Ahora sí podemos decir que tenemos “toda la música del mundo” a un solo click.

Pero Spotify está triunfando no sólo por el fácil manejo de la interface y el acceso rápido a la música sino por la perfecta integración que tiene con las redes sociales y entornos 2.0.

Si tienes una cuenta Facebook, desde Spotify puedes unir ambas cuentas y a partir de ese momento ver  a la derecha a “todos” tus contactos Facebook que han decidido crear un perfil público Spotify; y lo que es mejor, haciendo doble click sobre ellos puedes ver sus listas de reproducción públicas o sus artistas favoritos, pudiéndo suscribirte a sus listas de reproducción a fin de poder tener actualizada y dentro tus listas, una lista de tus contactos.

Sólo con lo contado hasta aquí pienso que ya merece la pena usar Spotify, pero además con él puedes compartir de una forma fácil tus reproducciones en Facebook o Twitter, o enviarles a tus contactos un regalito musical que aparecerá en su buzón de entrada de Spotify.

Todo esto hace que Spotify pase de ser un mero software para escuchar música por internet a convertirse en la manera más sencilla de disfrutar de la música con tu “comunidad”; hasta puedes crear listas colaborativas en las cuales “cualquiera” de tus contactos puede hacer sus aportaciones.

Es importante señalar que existen diferentes tipos de cuentas de Spotify, dependiendo de lo que queramos “pedirle”; gratuitas (Open y Free), que te permiten usar el software de manera libre pero con alguna limitación, como la de 20 horas al mes (para la versión Open que es la que te puedes descargar de Facebook) o con la limitación de poder escuchar únicamente la música online y tener que “aguantar” la publicidad que Spotify mete como mucho cada tres canciones (esto es bastante variable y depende de la hora a la que estés usando el programa). Si quieres prestaciones extra existen dos tipos de cuentas de pago de 4 y 9 euros al mes respectivamente, que te permiten escuchar tus listas de reproducción de manera offline (bajándola a tu ordenador, o dispositivo móvil) y acceder a las novedades musicales que solamente están disponibles para este tipo de cuentas.

Por supuesto -y no lo he contado porque lo he dado por hecho- que con Spotify podemos reproducir nuestras listas de manera aleatoria, comprar online canciones (al estilo iTunes y AppleStore), e importar música en formato MP3 desde tu ordenador o desde tus bibliotecas iTunes.

En definitiva que con él ha llegado la “revolución musical” y que seguro que se va a convertir en una “herramienta” inseparable de los amantes de la música (ya he visto algún bar en Zaragoza que “pincha” con Spotify); si bien no está todo el fondo musical,  bien por ser excesivamente raro o por los derechos de autor, la verdad es que casi un 99% de lo que busque lo encontré.

En el cajón quedaron aquellas cintas de Los Mestizos o La Frontera que grababa en mi adolescencia, y el crujir casi decadente del London Calling de los Clash o el Surf City de los Meteors; si no lo has hecho todavía únete a la comunidad de Spotify, y si ya estás en él comparte con nosotros tu experiencia.

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Ciclocirco pedalea en la Fnac

Dibujar cómics en estos tiempos, y más hacerlo de manera profesional no es una tarea fácil. El mercado editorial está por los suelos y el cómic ha sido desde siempre un arte más o menos marginal que se dejaba para jóvenes y para los grandes ilustradores como Hergé o Goscinny.

Si encima de eso tienes que añadir que tu cómic no es violento, no habla de drogas ni de sexo, sino que narra las aventuras de un “héroe” solidario que intenta ensalzar muchos de los valores que están perdidos en esta sociedad, la tarea se continúa complicando. Y esto es Ciclocirco: un héroe sin capa, sólo con su bicicleta y su nariz de payaso.

Este pasado lunes  y en una sala abarrotada de la Fnac Plaza de España de Zaragoza,  se presentaba  “Un continente de esperanza” ilustrado por Josema Carrasco y con guión de Joseba Gómez, la tercera y esperada entrega del Ciclocirco.

Después del "Viaje de las Semillas" y "Diamantes en la Arena",  la tercera edición del Ciclocirco se presenta con “novedades”, siendo la más sorprendente que no aparecerá en soporte papel, sino que lo hará de manera digital, usando la página de Ave Comics al módico precio de 4,99 € (y pudiéndose comprar también los volúmenes anteriores); asímismo esta nueva edición del Ciclocirco está disponible en castellano, francés, inglés y euskera.

Así pues, y ante la ausencia de un público que pudiese “acariciar” el nuevo cómic de Josema, la presentación ayer del mismo, fue un poco “diferente”…

Juan Royo, presentó el cómic y a Josema, que nos explicó a todos los asistentes quién era Ciclocirco, y las nuevas “pedaladas" de éste por el continente africano, tratando temas tan importantes como el Apartheid, la defensa de la naturaleza o la importancia de la mujer en África.

Y para ilustrarlo e ilustrarnos, Josema nos proyectó “tres cortos”, cada uno de uno de sus cómics, con las imágenes de los mismos. Pero aunque las imágenes fueran preciosas, hasta en las películas antiguas de cine mudo había un pianista, así que esta vez trajeron a toda la banda.

Y toda la banda fue Sinestética, un grupo de Quinto de Ebro, formado en el 2003 por Raúl Cano y David Laga, que pusieron su pop-fusión al “servicio” del Ciclocirco, interpretando cuatro bonitos temas entre los que me encantaron particularmente “Somos Agua” y “Florecillas”.

La verdad es que fue una velada encantadora, buena música, buenas imágenes, buena puesta en escena, y público entregado.

En resumen, una vez más Josema nos hace pasar buenos ratos con sus dibujos, con su simple persona, con su existencia; lástima que no nos pudiéramos ir con el ejemplar firmado, aunque siempre nos quedaran la librería Futuro y Albareda para coger la bici y recorrer caminos al lado de Ciclocirco.

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Los números de mi blog en el 2010

Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: Más fresco que nunca.

Números crujientes

Imagen destacada

Un Boeing 747-400 transporta hasta 416 pasajeros. Este blog fue visto cerca de 1,800 veces en 2010. Eso son alrededor de 4 Boeings 747-400.

En 2010, publicaste 25 entradas nueva, haciendo crecer el arquivo para 53 entradas. Subiste 50 imágenes, ocupando un total de 5mb. Eso son alrededor de 4 imágenes por mes.

The busiest day of the year was 27 de septiembre with 103 views. The most popular post that day was Seleccionamos un nombre de domino.

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran facebook.com, twitter.com, isaaceva.blogspot.com, mail.live.com y blog.analize.es.

Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por isaac bolea, regalo, namaste fiesta only woman, zaragoza roller y isaacbolea.wordpress.com.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

Seleccionamos un nombre de domino septiembre, 2010

2

Fiesta Only Woman en Zaragoza septiembre, 2010
2 comentários

3

Acerca de mi… septiembre, 2010

4

Un iniciador diferente octubre, 2010
4 comentários

5

Zaragoza Roller estuvo presente en el día del Deporte 2010 septiembre, 2010

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Mi resumen del año

En estas fechas todos andamos en mayor o menor medida “liados” con actos navideños, compra de regalos o simplemente de vacaciones invernales; a mí también me ha tocado, y mientras voy haciendo la últimas compras de regalos para la familia, sueño con que “el gordo” venga a visitarme.

Pero creo que también es el momento de hacer balance, mirar hacia atrás y recordar todo lo que hemos vivido en este año.También es momento de agradecer, y este año he hecho el “ejercicio” de buscar en mi memoria a todos aquellos que habéis participado de una u otra manera en mi año; ha sido complicado y seguro que me dejo a alguien (y por adelantado pido disculpas), pero fue toda una experiencia, y por eso quiero compartirla con todos vosotros, y dar las gracias.

Creo que el 2010 ha sido un año difícil para mucha gente, la crisis ha hecho sufrir a muchas personas y familias. La mía sigue creciendo, y rodearme de ellos continua llenando mi vida y ayudándome en todo lo que necesito.

En el plano laboral, particularmente para mí, ha sido un año “complicado”, lleno de reuniones y esfuerzos, mediando entre situaciones laborales y personales que muchas veces han sido muy complicadas; pero he intentado ver siempre el lado positivo de las cosas y me ha ayudado a valorar mucho más lo que tengo.

Pero el año ha estado marcado también para mí, por el cambio: un cambio de actitud, de ver la vida de manera diferente, de permitirme el “lujo” de emprender nuevos e interesantes proyectos.

La casualidad hizo que conociéramos el networking de la mano de toda una profesional, y empezar a participar en eventos de este tipo no ha hecho sino enriquecernos día a día y llevarnos a conocer a gente interesante siempre dispuesta a ayudar y a colaborar contigo. 

Mención especial para mí merecen los ratos pasados en eventos como el Iniciador, Blogellon, Twitterlon o reuniones de Xing, siempre llenas de profesionales y emprendedores de los cuales no paro de aprender.

Sephor, nuestro proyecto de servicios administrativos a la carta, ha visto por fin la luz, comenzando a funcionar con grandes expectativas.

El verano ha estado plagado de buenos momentos, con veladas interminables a la orilla del mar, risas y amigos; pero también sirvió para “gestar” un nuevo proyecto -será mi “espíritu inquieto”-; así en septiembre comenzamos a pensar en lo que finalmente se convertiría en Con un  6 y un 4; llenos de ilusión y trabajo, pasito a pasito convirtiéndose en una realidad.

Este también ha sido un año en el que usar Internet y las nuevas tecnologías me ha acercado a personas que no veía hacia “siglos” y me ha proporcionado unos momentos que jamás se borraran de mi mente.

No puedo pasar por alto La cena en Blanco, uno de los mejores momentos del año; gracias a la organización y a mi anfitrión por invitarme: unas horas simplemente encantadoras que pasamos entre “desconocidos”. 

Tampoco me olvidaré jamás de ese gran concierto de Loquillo en Independencia, con alguna ausencia, pero simplemente irrepetible.

Y el final del año lleno de emociones y alegrías: las dos quedadas con antiguos compañeros del colegio e instituto, la de San Viator en su segunda edición y la primera del Instituto Ramón y Cajal; en esta última estuve más involucrado y fue una aventura simplemente espectacular reencontrar a gente después de 22 años, gracias al Facebook y a las ganas de hacerlo.

Pero sobre todo la sensación que me queda es que este año ha sido el año de los “valientes” y de los “arriesgados”, de la gente que no tiene miedo a la adversidad, y que quiere seguir mirando hacia adelante buscando mejores caminos, mejores soluciones, mejor vida.

En definitiva, un gran año este 2010 que ahora acaba, en el que me he sentido más veces caminando entre flores que entre piedras, y si por alguna circunstancia encontré alguna piedra en el camino, aprendí a “retirarla” cuando se pudo o a sortearla lo mejor que pude para no tropezar.

Quiero agradecer públicamente a toda la gente que me ha apoyado, que ha creído en mí y en mis proyectos, que me ha aguantado, me ha ayudado, y siempre me ha trasmitido afecto y amor. Sabed que por mi parte podéis contar conmigo para lo que necesitéis y que espero que como ocurre en el Mago de Oz, todos sigamos caminando juntos por el sendero de baldosas amarillas.

Gracias de corazón por estar allí, a todos, gracias a:

Eva, Lucia y Pablo, por aguantarme, soportarme, quererme y estar siempre a mi lado.

Fernando Rivas y Susana Lopez, por su amistad, siempre desinteresada.

Josema Carrasco, por confiar en mí y en mis ideas.

José Ramón García, por sus consejos, y ser como un hermano mayor.

Clara Zamora, por “empujarme” a reunir a la gente del Instituto y por ayudarme a hacerlo.

José Miguel Merino, por su arrojo, su empeño y su sinceridad.

Nacho Videgain y Juan Palafox, por no dejarme sólo en los momentos difíciles.

María Corredera, por sus bonitas palabras después de tantos años.

Gabriel del Molino, por animarme a participar.

Julio Díez, por comprenderme y por darme siempre buenos consejos.

Javier Albiac, Raquel Ferrer, José Procas, Benito González y José María Tartaj, por aguantar mis cabreos, mis neuras y mi música.

Daniel Torres, por contestar a mis llamadas, incluso a las 6 de la mañana.

Rafael Cruces, por contar conmigo y ayudarme con mis proyectos.

Idoia Huici, por ser la primera clienta.

Fernando Mur, por darme buenas ideas y llevar las suyas a la práctica.

Lorena Perdomo, por “meterme” en el mundo del Networking y por supuesto por su amistad.

Anna Mascaró, por hacerme encontrarme a mí mismo y mi misión de vida.

Salvador Mancias, por su solidaridad

Carlos Espatolero, por apoyar, apoyar, apoyar.

Silvia Oriol, por las ganas de vernos.

Jean Françoise Thuillez, por ser más que un proveedor.

Antonio Mateos y Patricia Alonso, por ser más amigos que compañeros.

Mª Carmen Redondo, por el primer café de la mañana.

Jordi Pérez, por retomar la amistad después de tantos años.

Antony Porras, por ser un maestro.

Miguel Angel Martin, por ser un gran «embajador».

Luis Ignacio Fernández Irigoyen, por creer.

Javier Martinez, por el tiempo que invirtió con nosotros.

Natalia Luño, por hablar siempre bien de nosotros.

Luzia Mediavilla, por contagiar continuamente alegría.

JAM – Juan Antonio Molina, por ser el “guru”.

Mª José Used, por acordase de nuevo de mí.

Eduardo Paz y Mc-Allan (Javier Romero), por los Iniciadores.

Pedro José Bosque, por tener siempre una palabra amable.

Javier Calles, Josep Olivella y Francisco Bravo, por los almuerzos y vermuts.

Nicolás Vega, por seguirme tan de «cerca».

Ana y Blanca López, por sus comentarios simpre agradables.

José Vargas, por enseñarme el Spotify y por su hospitalidad.

Marta Barrull y Enric Blanch, por esos cafés, pacharanes y mojitos.

Miguel Angel Viñado, por acordarse de mí en el momento que tuvo oportunidad.

Fernando Saludas y Daniel Zamora, por esas cenas en Delicias.

David Tapia, por sus diseños, siempre magistrales.

David Melendo y Carlos Costa, por tratarme como si nos “hubiéramos visto ayer”.

Blanca Barón, por tener siempre una palabra amable.

…y a muchos otros que seguro que me he dejado, y a mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo, a los que me seguís por Twitter, Facebook o por el blog, a los que contribuís en la “canción de la semana”

y a todos los que de una manera u otra influís en mi vida.

Espero que entréis en el 2011 de la mejor manera posible, y al igual que me ocurre a mí mientras acabo este post y escucho en mi Spotify el Autumnsong de los Manic Street Peachers, estéis llenos de alegría, humor, fuerza y sentimientos… y por supuesto os espero para que sigáis “acompañándome” otro año más.

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Un Iniciador con los “pies en el suelo”

Ayer 15 de diciembre se celebró en el Centro de Historia el VII Iniciador Zaragoza. Como en otros posts ya hemos hablado de lo qué es el Iniciador y del formato que tiene, esta vez no os voy a “aburrir” contándoos cómo funciona, si no que os comentaré lo que allí nos contó Fernando Acuña de Pisos Embargados.

La decisión de ir fue difícil, ya que ayer había otros eventos en Zaragoza, pero finalmente nos decidimos a pasar por el Centro de Historia, y eso que a priori el tema de la ponencia no nos atraía en exceso; la oportunidad de conocer a nuevos emprendedores y contactar con gente para mis proyectos siempre nos ha animado, así que allá que fuimos.

Tras la habitual ronda de presentación de los asistentes, sorprendido gratamente porque había muchas caras nuevas, comenzó la ponencia de Fernando Acuña, que decidió dividirla en tres partes.

En un principio nos contó cómo funcionaba su modelo de negocio, y cómo habían llegado a montarlo. Realmente interesante y sobre todo se le veía con esa “fuerza” que creo que debe tener todo emprendedor: se le notaba que creía en su proyecto y era capaz de trasmitirlo.

La segunda parte de la ponencia se animó y empezó a contarnos por qué, según su visión, en tiempos de crisis es un buen momento para crear empresas.

Esta parte, quizás para mí fue la más interesante y donde nos narró su experiencia personal, en la que una posible situación adversa se convirtió en una oportunidad, y como él la supo aprovechar y beneficiarse. Nos contó cómo aprovechó su despido para comenzar su proyecto, al igual que sus socios.

Grandes empresas han nacido en épocas de crisis como Procter & Gamble, IBM o General Electric; en estos momentos las personas y recursos se vuelven más flexibles y asequibles que nunca.

Fernando comentó también cómo el riesgo que corren los “nuevos” empresarios suele ser alto y normalmente se están jugando el dinero de sus indemnizaciones o prestaciones sociales; suele irse con más cautela pero también hace que se creen verdaderos empresarios.

Le dio mucha importancia a la idea y al “negocio” que finalmente acabemos montando.

No tuvo reparos en contestar las preguntas de los asistentes, y reconocer que comenzaron su proyecto con presupuestos modestos, recursos gratuitos y realizando por parte de los “directivos” de la empresa toda clase de trabajos, y reconoció que para conocer los problemas de un puesto en la empresa y valorarlo, hay que haber pasado por él.

En la última parte de la charla Fernando nos comentó cómo las nuevas tecnologías habían ayudado a posicionar su empresa y a hacerla más conocida; comentó que a su modo de ver todavía es difícil “ganar dinero” con las redes sociales, pero que éstas hacen que tu empresa se conozca más rápido.

Para él, las nuevas tecnologías han hecho que su empresa sea conocida de manera muy rápida y lo que antes podía haberles costado en torno a los 3 años, han podido hacerlo en menos de seis meses y con un presupuesto bastante reducido.

Tras varias preguntas, en las que hay que agradecer al ponente que contestara “sin tapujos” y, como dijo alguien, haciendo un ejercicio de sinceridad, pasamos al típico Networking donde continuamos hablando con el ponente y los asistentes.

En ese momento además tuvimos el “placer” de poder colaborar con el Calendario Social, calendario plagado de “caras conocidas”, actores del Social Media zaragozano, y para una buena causa, colaborar con la Hermandad del Santo  Refugio

En resumen, que me alegro como siempre de haber ido al Iniciador, pero especialmente esta vez, ya que la ponencia de Fernando Acuña fue clara y directa, nos puso los pies en el suelo y no nos habló de grandes proyectos que desde nuestro humilde papel de emprendedores podamos ver muy lejanos. En este caso no pasó lo que en otras sesiones, cuando los emprendedores que salían a la arena nos contaban lo duro que había sido empezar, pero también nos hablaban de facturaciones millonarias en poco tiempo o de salidas a bolsa de sus empresas, cosas que a muchos de nosotros se nos hacían algo “grandes”.

Gracias pues, Fernando, por todo lo que compartiste ayer con nosotros en esa fría tarde zaragozana, por tu sinceridad y por dedicarnos esas horitas; y también, como siempre, dar las gracias a la organización por hacer posible estos eventos.

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