Como sabéis los que leéis mi blog habitualmente, me gusta compartir con vosotros “trazos” de mi vida, y por eso en él pone, “Mi vida contada digitalmente”.
Y es por eso que cuando encuentro algo que merece la pena ser nombrado, bien sea por bueno o por malo, intento poner unas líneas para que lo conozcáis.
Por eso hoy os quiero hablar del “40 por 20”, un bar situado en la calle Rioja de Zaragoza, donde seguro que os vais a encontrar muy a gusto y donde encontraréis uno de los mejores sitios de Delicias para tomar un bocata; y ¿por qué con “sabor a futbito”? Pues porque 40 por 20 son las medidas del campo de futbito.
Vivimos en unos tiempos cambiantes, rodeados de tecnología y gadgets por todos los lados, conectados todo el día; Internet ha entrado en nuestras vidas y por supuesto también en las de nuestros hijos.
Hoy estamos de cumpleaños, de enhorabuena, hoy mi blog ha llegado a doscientos posts.
Los que vivimos en Zaragoza hemos sido presentes en los últimos años de una «revolución» que se ha producido en la ciudad.
El e-mail se ha convertido en una herramienta imprescindible en nuestra vida, lo hemos convertido en parte fundamental de nuestra comunicación con el mundo, y todos al menos tenemos una cuenta, aunque sea a nivel particular por la que nuestros contactos nos envían todo lo que “quieren decirnos”.
Internet es una fuente inagotable de información. Día a día la web “arroja” miles de páginas que pueden resultar interesantes o que nos gustaría leer, pero el ritmo diario no nos permite leerlas cuando las encontramos, y muchas veces cuando realmente podemos leerlas, o no nos acordamos de ellas o no tenemos conexión a Internet.
De vez en cuando es bueno «desengrasar» , hacer alguna pausa y leer algún libro que aparentemente no tenga tanta transcendencia.
Zaragoza es una ciudad en la que se puede salir tranquilamente a cenar, pese a que no tengas claro a qué restaurante ir: yendo a ciertas zonas de la ciudad, puedes entrar prácticamente en cualquier sitio y acertar con el menú.
Termina el refrán popular que dice que estamos hartos; pero no, hoy no voy a hablaros ni de estados de ánimo ni de comidas: hoy voy a hablaros de Tarragona.



