Hace unos meses escribí en el blog un artículo titulado “Castañuelas que llegan al corazón” donde contaba lo que sentía al ver bailar la jota a mi hija Lucía. Ahora he vuelto a sentirlo, he vuelto a emocionarme viéndola, y esta vez ha sido en un escenario «singular».
Cuando a primeros de septiembre Juan, director del grupo «Aires de Albada» nos llamó para comentarnos la posibilidad de que Lucía bailase el 14 de Octubre en la Plaza del Pilar, todos nos pusimos muy contentos y orgullosos de ella; teníamos ganas de verla bailar.
Pero Lucía, en un primer momento, sintió miedo: actuar en semejante escenario le impresionaba; pasar de un festival «familiar» al «templo de la jota» sin haber pasado por escenarios intermedios asustaba.













