Lo que supone estar conectado

Hoy en día todos vivimos conectados, estamos en la red y aunque no lo sepamos consumimos un gran ancho de banda.

Todos nuestros dispositivos, bien sean teléfonos móviles del tipo smartPhone, tablets u ordenadores, disponen de una conexión a la red casi “permanente” con lo que ya no es necesario “navegar” para estar conectados, sino que nuestros dispositivos envían gran cantidad de datos a Internet además del trafico “convencional” generado por la navegación web y el correo electrónico.

Hay gente que todavía cree que nuestros dispositivos solamente se conectan a Internet cuando se lo pedimos; no somos conscientes del tráfico “sumergido” que estos generan, y de esto quiero hablaros hoy.

Cuando nuestro PC o Mac se pone en marcha, y una vez entramos al sistema operativo, comienza a “tragarse” los bits de Internet sin que nadie le diga nada.

Comenzamos por el antivirus, que cuando conectamos nuestro PC se conecta a internet para descargar la última versión del fichero de “firmas” o para saber si el que tenemos en nuestra máquina es o no correcto. Si el fichero de firmas que tenemos en el equipo es obsoleto, el antivirus, sin que nadie le diga nada, comenzará a bajarse la nueva actualización.

Después van las actualizaciones del sistema operativo, conocidas como “actualizaciones automáticas” en sistemas Windows o las “actualizaciones de software” en los Macs; estas actualizaciones comprueban nuestro sistema y bajan los últimos “parches” del mismo e incluso de aplicaciones de “sistema” (como iTunes, iDvd, iMovie…) si estamos hablando de sistemas Apple con MacOS X.

Tras ello suelen arrancarse los sistemas de mensajería en línea que podamos tener instalados, como MSM (Messenger) o Skype, que registran nuestra computadora y nuestro usuario en Internet para que el resto de internautas sepan que estamos disponibles.

Después de esto dejamos paso a los programas de sincronización de directorios o carpetas, el más popular de todos Dropbox, que aunque no hayamos hecho ningún cambio se conectará a la red para “saber” si los hemos realizado en algún extremo, es decir en alguno de los dispositivos que comparten esta carpeta.

Todo esto ocurre en nuestras computadoras sin ni tan siquiera haber arrancado los programas “clásicos” de navegación como Explorer o Firefox, o los lectores de correo como Outlook.

A estos programas que ya forman parte del uso diario de nuestros PCs debemos de añadirles algunos que cada día se están volviendo más populares y que también son muy “tragones”.

Así ocurre con Spotify, que aunque oigamos música offline, al arrancarlo nos mostrará sus “sugerencias”, actualizará nuestras listas colaborativas o de las que estemos subscritos de otras personas, y nos monstrará el “estado musical” de nuestros contactos, sus preferencias y la música que han escuchado.

Y todo esto es solamente lo que ocurre si hablamos de computadoras, bien sean PCs o Macs; ya que si hablamos de los iPad y iPhones el consumo se vuelve “criminal”… iOs comprueba las notificaciones de las apps que hayamos instalado si en su día pinchamos esa opción en el momento de instalarlas; la pantalla de nuestros dispositivos móviles de Apple se nos llenará de círculos rojos con un numerito indicándonos el número de mensajes que hemos recibido de la aplicación. Así mismo, Apple nos enviará avisos cuando las apps que tengamos instaladas sean suceptibles de ser actualizadas vía la Apple Store.

En resumen, que hoy en día estar conectado supone consumo y no sólo cuando lo solicitamos. Tenedlo en cuenta y no os llevareis “sustos” cuando repaséis lo que habéis consumido.

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