Pensar como “jefes”

Hace unos meses publiqué un retazo del libro “Gente Tóxica” que hablaba sobre la envidia.

He seguido leyendo el libro y descubriendo que hay grandes capítulos que hablan de diferentes temas y que es realmente recomendable.

Llegué a un capítulo que habla de los “jefes” y de las relaciones laborales -tan complicadas en estos momentos-, de cómo estos jefes deben “portarse” o mejor dicho “comportarse”.

Lo mejor del capítulo trata el tema de los “jefes” desde el punto de vista del empleado, haciendo una interpretación que creo que viene muy bien hoy en día, instando al empleado a trabajar como “jefes”.

Pero habla de “jefes” de verdad, de aquellos que se implican con la empresa y con los empleados, “que sienten los colores”, y plantea que cualquier persona en la empresa debería trabajar como ellos.

Y es una buena idea, un gran “receta” para que las empresas aumenten su productividad, para que mejoren sus resultados y aumenten sus beneficios, que a la postre es lo que todos esperamos.

Así pues, os dejo estas líneas de “Gente Tóxica” del argentino Bernando Stamateas; disfrutadlo.

“Ten mentalidad de dueño. ¿Sabes cuál es la mentalidad de dueño? La que te lleva a cuidar las cosas como si fuesen tuyas: cada aspecto, cada centavo será fundamental también para ti. Dueño es aquel que se ocupa de que los que están a su alrededor den lo mejor de ellos para ellos mismos y para el equipo. Trabajando para la mejora continua de todos, estarás creando valor no sólo para tu empresa sino para ti mismo. Al tomar una decisión piensa: “¿Estoy creando valor para mi empresa o trabajo? Esta manera de actuar te hará una persona digna de confianza, responsable, trabajadora, y con un liderazgo suficiente para ser jefe. Siente que tu trabajo te pertenece y cuídalo. Tu jefe natural se sentirá impactado por tu manera de actuar y verá que aunque hoy aún no eres jefe, ya tienes la mentalidad formada para serlo. Mentalidad de dueño es sentir que todo es tuyo o que lo cuidas como si lo fuera”. Tal vez hoy, pienses: ¿valdrá la pena? ¡Claro que vale la pena! Estás sembrando para tu futuro. Quizás estés pensando que nadie ve ni valora todo lo que hoy estás haciendo, pero sólo es una mera apreciación personal. Tú crees que nadie te ve, pero ellos, los que tienen que aprobarte, te están observando, aunque no te des cuenta. Trabaja como si ya fueses el jefe; de esta manera, los que estén en posición de decisión serán impactados y tu accionar te habrá servido de trampolín para promocionarte a una nueva posición. Planifica con tiempo tu perfeccionamiento, diseña las estrategias a seguir para alcanzar tu propósito. Cambia tu manera de pensar, pasa del “no puedo tener mi empresa”, del “no puedo capacitarme” al “todo es posible, sólo tengo que decidirme a hacerlo”. Un líder es una persona que tiene visión y sueños, y su misma visión genera el engranaje que se necesita para estar siempre motivado. Un líder sabe adónde quiere llegar, no depende de sus sentimientos ni de sus estados de ánimo, sino que se apoya en su determinación, su objetivo y su eficacia. La autoestima te dice: “Me gusta”, la eficacia dice: “Yo sé que puedo”. Un líder no trabaja ni se esfuerza en vano: sabe que su trabajo y su dedicación sí o sí tendrán una recompensa.”

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