Doctor doctor, me duele…

Pero el PC, el disco duro, mi ordenador está malito.

Llevo unos meses viendo que cada día son más habituales y salvajes los ataques de virus en los PCs.

“Gusanos” que nos entran desde Internet y dejan “fritos” nuestros PCs haciéndonos perder su funcionalidad.

Desde que tengo memoria han existido los virus informáticos, pero sus “misiones”, su manera de actuar, ha cambiado, igual que la forma de distribuirse.

Pasaron a la historia virus como “Viernes 13” o el famoso “Barrotes”, que infectaban nuestro PC desde ficheros exe y no nos quedaba otra que formatear y reinstalar el ordenador.

No hablemos de los famosos virus de “macro” de Word o Excel que hacían que perdiéramos la información de nuestros ficheros y se convirtiera en un calvario para usuarios y técnicos.

Pero como os digo, los virus ahora han cambiado, han mutado, se distribuyen bajo apariencia de programas “lícitos” o de enlaces de Internet inocuos, pero acaban instalándose en nuestro PC y haciéndonos la vida imposible.

Pero no solamente eso, sino que últimamente intentan recaudar directamente el dinero de las personas infectadas, como ocurre con el famosos virus “smart” o el virus de la “policía”

Y muchos pensaréis que quién va a ser “tan tonto” como para picar en el anzuelo, un truco infantil que “se ve a la legua”. Pues os aseguro que si ha habido gente dispuesta a invertir su tiempo en desarrollar el virus, es porque hay gente que paga la estafa.

Los autores de los virus tienen claro que pidiendo unas cantidades no muy grandes de dinero, 100€, en un momento de desesperación la gente pica, y evidentemente de eso viven y de eso se benefician, del desconocimiento y de la desesperación de la gente.

El problema es que la gente continúa sin estar concienciada con el tema de los virus.

Los antivirus -en caso de que los tengamos- no están actualizados o se encuentran desactivados, los servicios de actualización de software están sin configurar y nos dedicamos a “andar” por la red a “pecho descubierto”.

Por eso hoy os quiero dejar unas sencillas recomendaciones que dificultarán el contagio, o al menos ayudaran a la gente de IT a curaros cuando os pongáis “malitos”.

Lo primero es tener el antivirus actualizado, algo obvio pero que no todo el mundo hace. Si no os queréis gastar algo de dinero en la suscripción podéis optar por el antivirus gratuito que nos ofrece Microsoft, el cual se puede bajar de Internet y funciona razonablemente bien para tratarse de un producto sin coste.

La segunda medida son las actualizaciones automáticas, o en el caso de los PCs, Windows Update, que sí o sí deben de estar activadas. Tened en cuenta que la mayor parte de los virus entran desde Internet (normalmente por el navegador) afectando el sistema operativo; estas actualizaciones de Microsoft cubren no sólo las nuevas funcionalidades del sistema operativo, sino que también corrigen las vulnerabilidades que los virus utilizan para “colarse” en nuestros ordenadores.

En este apartado de las actualizaciones englobaríamos también a los navegadores, y es más que recomendable tenerlos a la ultima versión.

Y como última recomendación estaría el acceso al sistema: quiero decir con esto con qué usuario accedemos al PC y el nivel de privilegios que tiene.

Normalmente, en los entornos empresariales, el usuario que accede al PC no es Administrador del sistema, y la password del “superusuario” solamente es conocida por el personal de IT.

Pero en entornos “personales” todos accedemos a nuestros PCs como usuarios administradores y además con un único usuario.

Debido a la naturaleza actual de los virus que se instalan normalmente en un perfil, es más que conveniente tener varios perfiles, al menos dos: el que usemos para trabajar y otro que por ejemplo podéis llamar “recuperación PC”, que usaremos cuando tengamos problemas.

Si nosotros no somos capaces de recuperar el PC o no sabemos cómo hacerlo, el personal técnico que lo coja agradecerá que existan dos usuarios administradores.

Esto no va a evitar que nos infectemos, pero os puedo asegurar que es una buena práctica.

Lo que sí que puede “evitar la infección” es que el usuario que usemos no sea administrador, sino que sea un usuario con nivel de “power users” en entornos Windows; con eso el usuario no podrá instalar nada y deberemos hacerlo desde el usuario administrador que habíamos hablado antes. Hay quien piensa que es un “rollo”, pero si alguna vez habéis tenido virus quizás dejéis de pensar eso.

Estas tres recomendaciones están pensadas para que no “caigáis malitos”, pero aún así, lamentablemente, no aseguran la inmunidad al 100%, solamente que si las seguís, probablemente solo tengáis catarsis en vez de graves gripes difíciles de curar.

No obstante cuando “caigáis”, si tenéis equipos con sistema Windows, los primeros pasos serían los siguientes:

1) Arrancad a prueba de fallos, sin red. Normalmente deberéis de pulsar F8 cuando arranque el PC para que os aparezca el menú de arranque.

2) Comprobad las aplicaciones que arrancna desde el usuario que está infectado, y eliminad aquellas que os parezcan dudosas o “raras”.

3) Borrad los ficheros temporales de Internet y de Windows del usuario infectado.

4) Comprobad mediante RegEdit que las claves de registro Run y RunOnce no tienen entradas “extrañas”.

Estos pasos son “delicados”; para estar seguros de lo que se hace, esto lo debería de realizar una persona con conocimientos de informática y de entorno Windows. Es un trabajo manual, casi de bricolage, pero que si se hace de manera correcta en muchos casos os volverá a dejar el equipo en orden… hasta la próxima infección.

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